Al muletto no le fue bien...
No le salió bien a Sensini. Esta vez, a diferencia de lo que había ocurrido en Jujuy, la tan mencionada rotación no dio los frutos esperados. El Pincha, con la cabeza en la Copa, presentó un equipo alternativo y lo terminó lamentando. Perdió el invicto y se quedó sin la punta del campeonato. Y tal vez esto último pueda empezar a cobrarse consecuencias en un futuro inmediato. Es injusto, claro está, responsabilizar a los jugadores que ayer tuvieron la obligación de saltar a la cancha. Pero también es cierto que el Ciclón, con un compromiso similar en el ámbito continental, se las ingenió para terminar festejando, entre otras cosas, porque metió toda la carne al asador, contemplando las exigencias. El equipo de Ramón Díaz tomó real dimensión del momento que está atravesando, y a la par del pedido de la gente, alcanzó rápido la apertura del marcador. Si bien la definición llegó con una pincelada de Andrián González, la presión ejercida desde el primer momento tuvo sus frutos a los 12 minutos, cuando Juan Manuel Díaz generó una falta mortal, cerca del área del Pincha. El resto, claro está, lo hizo González. El gol le dio tranquilidad al Ciclón, que siguió jugando más relajado, como quien tiene todo bajo control. Se retrasó, es cierto, y esto fue una invitación para Estudiantes, que se lanzó en busca del empate. Sin mucho juego, y abusando de lo que podía hacer Wilchez, el Pincha cambió la cara. Se paró unos metros más adelante, pero nunca pudo terminar de complicar a Agustín Orión. La última línea de San Lorenzo no mostró fisuras, y salió bien parada ante los delanteros rivales. Así, el equipo de Sensini apeló, de sobremanera, a un viejo recurso futbolístico: las jugadas con pelota detenida. Pero esto tampoco alcanzó. Si el partido había perdido emoción sobre el final del primer tiempo, esto se compensó en la parte final, cuando los dos equipos salieron a quemar las naves. Pero fue Estudiantes, con la obligación, el que inclinó la cancha a su favor. La frescura de Carrasco, que debutó de la mejor manera, fue la llave que le abrió el camino al empate. El Pibe recibió la asistencia de Desábato, y le rompió el arco a Orión. Un golazo. Y cuando todo hacía suponer que el equipo de Sensini lo podía dar vuelta, González golpeó otra vez. Y luego, ya con el destino marcado, el Pincha se descuidó, Andújar dio un rebote, y Hirsig remató. Partido liquidado. En un suspiro, a Estudiantes se le fueron las cosas de las manos. Perdió el invicto, la punta, y ahora apuesta todo a la Copa. Se metió, solito, en un lío. Ahora lo tiene que resolver.

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