Entrevista de la FIFA a Verón.....
Fuente: Página Oficial del Mundial de Clubes 2009
Desde su regreso al fútbol argentino allá por 2006, a su amado Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón ha cosechado reconocimiento y títulos. Su hora más sublime fue a mediados de este año, cuando en el imponente Estadio Mineirao de Belo Horizonte, alzó la cuarta Copa Libertadores de América de la institución, ese mismo trofeo que puso al Pincha en el mapa del fútbol mundial 40 años atrás.
Pero la Brujita tiene un desafío aún mayor: la Copa Mundial de Clubes de la FIFA EAU 2009. Allí, su Estudiantes buscará emular al de su padre, Juan Ramón, hombre clave del equipo que logró la Copa Intercontinental de 1968 ante el mismísimo Manchester United de Bobby Charlton en Inglaterra. A días de su partida a Abu Dhabi, el capitán y símbolo pincharrata habló en exclusiva con FIFA.comsobre el torneo que se avecina y más.
Sr. Verón, ¿vive con ansiedad los días previos al viaje?
No, ansiedad no. En el fútbol todo se termina rápido, entonces trato de saborear los momentos plenamente, porque uno no sabe si volverá a vivirlos. Distinto fueron las horas previas a cada instancia decisiva de la Libertadores, confieso. El camino fue más largo, fueron más partidos… Ahí sí estaba ansioso, pero esta vez no.
¿Qué significado tiene esta competencia para la institución?
A nivel de clubes, es lo mejor que te puede dar el fútbol. Muy pocos equipos argentinos han tenido una posibilidad como ésta y, de hecho, sólo Boca ha disputado un Mundial de Clubes. Entonces, que Estudiantes lo juegue es un orgullo.
¿Y a título personal?
Pues nos va a enriquecer a todos: a los más grandes, porque son los que van a llevar adelante este proceso; pero también a los más chicos, quienes tomarán la posta en el futuro. Eso hay que alimentarlo para que sepan qué significa estar ahí, que vean lo lindo que es… También será importante que nadie diga “hasta acá llegué” y se conforme. Un evento así te tiene que dar ganas de volver a vivirlo.
Estudiantes peleó el Apertura argentino hasta el momento de adelantar sus partidos por el Mundial de Clubes. ¿Fue este torneo una distracción?
No. Se habla mucho de que teníamos la cabeza a otra cosa, pero no lo comparto. Los preparativos están, es cierto, y la afición te hace notar su ansiedad diariamente, pero no levantamos la pierna por eso. Pasó que tuvimos un bajón y nos faltó algo de suerte.
¿Cómo está el equipo, entonces?
Uno quiere ganar todo lo que juega, pero después de la Libertadores, nuestro objetivo era ser protagonistas del Apertura, no dejar que la Copa fuese un mero momento. Y cumplimos. Por eso digo que estamos bien y que vamos a llegar mejor.
¿Qué conoce de sus posibles rivales en semifinales?
Poco todavía. A veces es mejor jugar con un equipo conocido porque reduce el factor sorpresa, pero sea quien sea, tenemos que prepararnos igual. En el fútbol de hoy la subestimación se paga caro, y más en un torneo de dos partidos.
Estudiantes es un equipo que suele asumir el rol de protagonista. ¿Está en condiciones de jugarle de igual a igual a un equipo como este Barcelona?
Depende de cómo se dé el desarrollo, es algo que se va palpando con el correr de los minutos. Nuestra ida siempre ha sido pararnos lejos de nuestro arco, y desde ahí asumir el protagonismo. Pero el contrario juega, ¡y el Barcelona más todavía!
Alguien del plantel aseguró que, por ejemplo, a Lionel Messi hay que enlazarlo para pararlo…
(Interrumpe)… ¿A él solo? ¡A todos! Quizás sería mejor una red grande (risas)…
¿Existe la posibilidad que tantas estrellas encandilen a sus compañeros menos experimentados?
Nos pasó a todos alguna vez, pero nadie deja pasar a un rival porque lo admira, y menos con algo tan importante en juego.
Hablando de encandilamiento, en Argentina usted ha vivido una suerte de redención: se lo considera uno de los mejores y con la selección, las críticas tras Corea/Japón 2002 parecen haber quedado atrás. ¿Es una revancha?
No lo tomo así. No me subí al carro de las críticas antes y tampoco me subo a éste ahora. Si algo me dio el tiempo fue experiencia, y ya viví las dos cosas antes y después del Mundial en 2002. Por eso no me la creo.
Aún así, ¿imaginó que todo esto podía a pasarle cuando decidió volver de Europa?
No. Lo único que quería era ayudar a Estudiantes y disfrutar mi estadía en el club. Después, al darme cuenta que podía alcanzar ciertos objetivos, corrí detrás de ellos. Se dio en un momento donde una camada importante de jugadores explotó y eso ayudó a lo mío. No es lo mismo pasar inadvertido por el fútbol en Argentina que venir y ser campeón del torneo local, al otro año ser finalista de uno internacional, ganar al Libertadores… El resto vino como consecuencia de esa suma de factores.
Siguiendo con el tema seleccionado, ¿esta Argentina es más o menos candidata que las dos anteriores que integró?
Menos. En 1998 llegábamos bien, pero en 2002 todos nos daban como finalistas. Ahora hay material para ilusionarse pero todavía no creo que seamos candidatos en el sentido pleno de la palabra. Dependerá de la conformación del grupo, de cómo se llegue… Todavía hay tiempo para hablar y trabajar, que es lo más importante.
Y Estudiantes, ¿es candidato a ganar el Mundial de Clubes?
(Piensa varios segundos)… Una aspira a eso, pero es difícil…
Le cambio la pregunta: ¿no sueña con ser campeón en Abu Dhabi?
Por mi manera de ser, no. El subconsciente te lleva a pensar que “estaría buenísimo” y, por supuesto que sería algo sumamente importante. Nosotros vamos con esa ilusión, pero después decidirá el fútbol.
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